
Tal y como expresaba Mireia Sentís en un artículo publicado hoy en El País, algunos intelectuales negro-norteamericanos se preguntan con sarcasmo si no es cierto que han sido ellos siempre un tablón de salvación para Norteamérica. Se preguntan también si no se erigió este continente en primera potencia mundial gracias al algodón recogido por los esclavos africanos y si no fueron sus descendientes quienes mantuvieron en funcionamiento las fábricas del Norte (Detroit, Chicago…) cuando los obreros blancos partieron hacia la Segunda Guerra Mundial. Fueron ellos también los que, consecuentemente, sufrieron despidos masivos a su regreso, y ellos, han sido también los que han nutrido desde entonces las filas del ejército estadounidense.
Debe resultar muy significativo para todos ellos que en Estados Unidos, que se encuentran algo desprestigiados por las políticas de Bush y afectados por una crisis económica a nivel mundial que empieza a hacerlos descender en su posición de liderazgo, surja la posibilidad de que su presidente sea negro.
Debe resultar muy significativo para todos ellos que en Estados Unidos, que se encuentran algo desprestigiados por las políticas de Bush y afectados por una crisis económica a nivel mundial que empieza a hacerlos descender en su posición de liderazgo, surja la posibilidad de que su presidente sea negro.
El candidato tendrá como objetivo principal e inmediato el de mejorar la mencionada situación de crisis y, a juzgar por los sondeos, los partidarios de que Obama está mejor preparado para esta tarea son cada vez más numerosos. La mayoría de los principales medios estadounidenses han declarado abiertamente su condición pro-Obama (Los Ángeles Times, a pesar de manifestar una tendencia claramente republicana, ha sumado su apoyo a la opción demócrata, visto el modus operandi de McCain en la campaña, del que se ha dicho en palabras textuales que "no es el mismo" y por lo tanto el senador por Illinois resulta ser "el candidato más adecuado a presidir la Casa Blanca"). También The Chicago Tribune y The Washington Post se han sumado a esta tendencia.
La cuestión es que sea Obama elegido presidente o no el próximo 4 de noviembre, nunca antes había llegado tan lejos alguien que no fuese anglo. Sin embargo, no olvidemos que hay todavía Estados de la Unión en los que se organizan protestas callejeras ante la posibilidad de ser liderados por alguien de origen no ario.
Es cierto que en la mayoría de campañas se da más importancia a las vidas privadas de los candidatos que al programa que presentan. Nadie sabe qué medidas se proponen en concreto para combatir la crisis, por qué política de regulación de inmigración se va a optar, ni qué propuestas se hacen en materia de educación por parte de ambos partidos. Pero lo que resulta sorprendente es que en el contexto actual, en el que me atrevería a afirmar que la decisión del presidente es más decisiva que nunca, entren en debate cuestiones como la racial. No quiero decir con esto que no sea importante que el futuro presidente de los Estados Unidos pueda ser negro. Es evidente que lo es. En palabras de Douglas Blackmon, autor de Slavery by another name, "más importante que los McCain tuvieran o no esclavos hace 150 años es lo mucho que han avanzado los afroamericanos en este país en ese tiempo". Si Obama es elegido este 4 de noviembre nos encontraremos ante la muestra más evidente de esta mejora.
Sentís cerraba su artículo como se detalla a continuación: “Esperemos que, si ese presidente no mejora la situación, no volvamos a la conocida práctica del blaming it on the nigger: echar la culpa al negrata”.
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