Fuente: http://poplicks.com/2008_10_01_poplicks_archive.html
El 'efecto Bradley' es el nombre por el que se conoce en la cultura política norteamericana un fenómeno según el cual los candidatos afro americanos -o los pertenecientes a otra minoría racial- suelen tener mejores resultados en las encuestas que en las urnas. Y el hecho de llamarlo Bradley no es casual. En 1982, el demócrata Tom Bradley y el republicano George Deukmejian competían por el cargo de gobernador de California. Las encuestas dieron como vencedor al primero durante toda la campaña electoral, pero fue su rival republicano quien obtuvo el puesto por una estrecha diferencia. La pugna entre Bradley y Deukmejian dejó para la historia una prueba interesante del comportamiento político americano: Tom Bradley era negro y George Deukmejian, blanco.
Al fenómeno de los votantes blancos que manifiestan su apoyo a los candidatos negros en las encuestas abiertas y que lo invierten posteriormente al ser el voto privado, se le bautizó entonces como 'efecto Bradley'. Pero recibiría posteriormente el de 'efecto Wilder' al producirse una situación similar en las elecciones para gobernador de Virginia de 1980, en las que Douglas Wilder -negro- competía contra Marshall Coleman -blanco-. Wilder venció, pero no por una diferencia de 9 puntos como pronosticaban los sondeos, sino por una considerablemente más estrecha de medio punto.
De hecho, el fenómeno ha sido comprobado en numerosas elecciones al Congreso o el Senado, así como en competiciones locales a alcaldías o a gobernador. Sin ir más lejos, ese mismo año, en la elección para alcalde de Nueva York, se comprobó el mismo comportamiento del electorado al elegir entre el candidato negro David Dinkins y Rudolph Guiliani. El primero ganó las elecciones, pero sólo por dos puntos frente a los dieciocho que le daban las encuestas de la semana anterior. Otros ejemplos que pueden citarse del efecto Bradley son las elecciones de 1983 a la Alcaldía de Chicago -entre Bernard Epton y Harold Washington- y las primarias demócratas de 1988 en Wisconsin -entre Jesse Jackson y Michael Dukakis-.
Mientras algunos analistas consideran que el efecto no es aplicable en el caso de las elecciones presidenciales, otros muchos advierten que el cargo en la Casa Blanca va en ello. En la edición digital de CNN podíamos leer hace quince días un artículo que denotaba claramente el temor a un fracaso del candidato demócrata a causa del citado Efecto Bradley. David Gergen, antiguo analista político de la CNN, afirmaba que este hecho "deja un gran interrogante, y de él no tendremos respuesta definitiva hasta que los votos sean contados el día 4 de noviembre". Willie Brown, ex-alcalde de San Francisco, declaraba por su parte que el efecto Bradley -al que bautizó ya como "Obama effect"- podría suponerle al demócrata un campo de batalla en diversos estados y posiblemente la presidencia. Keating Holland, director del seguimiento de las elecciones en la CNN, señaló por el contrario una importante salvedad: "No hemos tenido nunca un candidato presidencial negro, por lo que las encuestas no tienen ningun precedente en absoluto en lo que se refiere a las elecciones nacionales".
Si está en lo cierto o no, lo sabremos esta noche.
Al fenómeno de los votantes blancos que manifiestan su apoyo a los candidatos negros en las encuestas abiertas y que lo invierten posteriormente al ser el voto privado, se le bautizó entonces como 'efecto Bradley'. Pero recibiría posteriormente el de 'efecto Wilder' al producirse una situación similar en las elecciones para gobernador de Virginia de 1980, en las que Douglas Wilder -negro- competía contra Marshall Coleman -blanco-. Wilder venció, pero no por una diferencia de 9 puntos como pronosticaban los sondeos, sino por una considerablemente más estrecha de medio punto.
De hecho, el fenómeno ha sido comprobado en numerosas elecciones al Congreso o el Senado, así como en competiciones locales a alcaldías o a gobernador. Sin ir más lejos, ese mismo año, en la elección para alcalde de Nueva York, se comprobó el mismo comportamiento del electorado al elegir entre el candidato negro David Dinkins y Rudolph Guiliani. El primero ganó las elecciones, pero sólo por dos puntos frente a los dieciocho que le daban las encuestas de la semana anterior. Otros ejemplos que pueden citarse del efecto Bradley son las elecciones de 1983 a la Alcaldía de Chicago -entre Bernard Epton y Harold Washington- y las primarias demócratas de 1988 en Wisconsin -entre Jesse Jackson y Michael Dukakis-.
Mientras algunos analistas consideran que el efecto no es aplicable en el caso de las elecciones presidenciales, otros muchos advierten que el cargo en la Casa Blanca va en ello. En la edición digital de CNN podíamos leer hace quince días un artículo que denotaba claramente el temor a un fracaso del candidato demócrata a causa del citado Efecto Bradley. David Gergen, antiguo analista político de la CNN, afirmaba que este hecho "deja un gran interrogante, y de él no tendremos respuesta definitiva hasta que los votos sean contados el día 4 de noviembre". Willie Brown, ex-alcalde de San Francisco, declaraba por su parte que el efecto Bradley -al que bautizó ya como "Obama effect"- podría suponerle al demócrata un campo de batalla en diversos estados y posiblemente la presidencia. Keating Holland, director del seguimiento de las elecciones en la CNN, señaló por el contrario una importante salvedad: "No hemos tenido nunca un candidato presidencial negro, por lo que las encuestas no tienen ningun precedente en absoluto en lo que se refiere a las elecciones nacionales".
Si está en lo cierto o no, lo sabremos esta noche.
Will Obama suffer from the 'Bradley effect'?:
Video:
-Wolf Blitzer, Artur Davis y Colin Powell hablan sobre el posible efecto Bradley-

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